¿Impide el BIM ser creativos a los arquitectos?

El BIM, para Building Information Modeling, es una revolución técnica y organizativa: la maqueta digital permite a todos los colaboradores de un proyecto (arquitectos, constructores, propietarios, etc) trabajar en un mismo modelo desde su diseño hasta su utilización. Sin embargo, aunque los arquitectos sean el primer eslabón de la cadena de creación y de mejora de la maqueta digital, todavía son pocos en usar los programas BIM a diario. En la transición digital de los arquitectos, el primer freno evocado es la pesadez de los procesos BIM que limitan la eficacia de los arquitectos. Entonces: ¿Impide el BIM ser creativos a los arquitectos?

Trabajar en BIM: más obligaciones para una mayor eficacia.

 

El BIM, es una evolución técnica, que implica dominar un nuevo conjunto de programas, pero también es una evolución en la gestión de proyecto: concentrando los procesos de trabajo en una única maqueta digital, el gestor BIM manager se asegura de la homogeneidad de la maqueta a lo largo de toda la vida del edificio.

Para un arquitecto, generalmente considerado como un “creativo” en el entorno pragmático de la construcción inmobiliaria, la transición al BIM es sinónimo de un trastorno a dos niveles: en cuanto a los métodos de trabajo, ya que ahora hay que dedicar tiempo a un programa de modelización 3D que hay que aprender a controlar, pero sobre todo en la relación con el proyecto, y los planos del edificio, porque estos deben cumplir las exigencias del gestor BIM y seguir siendo explotables, mucho después de haber sido creados. El arquitecto es el que coloca la primera piedra de la maqueta digital, una maqueta que luego será ampliada a lo largo de toda la construcción y explotación del edificio.

Esta nueva responsabilidad de cara a la calidad de la maqueta digital es lo que a menudo se percibe como un freno para la creatividad de los arquitectos: muy pronto en el proyecto, deben informar muchos datos técnicos (los materiales, las normas, etc). Para algunos arquitectos, su práctica cambia con esto hacia una profesión más técnica, enmarcada por sus programas de modelización y las obligaciones del proyecto.

¿Impide el BIM ser creativos a los arquitectos?

Los arquitectos y el BIM: una herramienta al servicio de su creatividad.

 

En realidad, aunque los programas y procesos BIM enmarquen el trabajo de los arquitectos, siguen siendo herramientas al servicio de su profesión. Los nuevos procesos implantados pueden parecer exigentes, pero solo se trata de la formalización de una práctica de colaboración ya muy arraigada en las costumbres. Antes, el promotor de la obra era el verdadero centro neurálgico entre los diferentes actores de un proyecto: hoy es la maqueta BIM que toma el relevo, e impone una disciplina menos flexible, ¡pero mucho más fiable!

Para un arquitecto, pasar al BIM es hacer el esfuerzo de crear con obligaciones, pero son muchas las aportaciones de la maqueta digital a un proyecto de construcción:

  • – En cuanto a la factibilidad: modelizar inmediatamente un proyecto de construcción en BIM, es asegurarse que es factible (con respecto a las normas, a su entorno, etc) y evitar de este modo modificaciones posteriores que perjudican el proyecto inicial.
  • – En el ámbito financiero: al calcular exactamente la cantidad de materiales necesaria, una maqueta bien diseñada permite ahorrar valiosos euros.
  • – En el ámbito colaborativo: En un proyecto de construcción, el plano creado por el arquitecto pasa de mano en mano, se anota, se añaden elementos… Resumiendo, ¡pronto se convierte en la criatura de Frankenstein! Al mantener el control de su maqueta a lo largo de toda la construcción, el arquitecto garantiza la coherencia y el valor de su creación.

Nuestros consejos para pasar al BIM en total serenidad

 

Usted es arquitecto y prepara su transición al BIM, ¡Aquí tiene algunos consejos para él éxito de su primer proyecto!

  • – No empiece a modelizar una maqueta en seguida: en la preparación de un proyecto de construcción, hay muchas ideas y vueltas entre los arquitectos, los comanditarios, los estudios, los prestatarios… Hay que procurar no modelizar la maqueta 3D demasiado pronto, porque se corre el riesgo de congelar el proyecto y de perder flexibilidad en las comunicaciones de sus colaboradores.
  • – Póngase de acuerdo con el gestor BIM manager respecto al nivel de detalle: el gestor BIM es el garante de la calidad y de la integridad de la maqueta digital. Para trabajar eficazmente, póngase de acuerdo con él sobre el grado de detalles requerido: ¡al conocer claramente las expectativas del gestor BIM respecto a la maqueta, ahorra un tiempo valioso!
  • – Adapte su facturación en función del nivel de detalle: ¿se le pide una maqueta más profundizada? Esto implica, naturalmente, honorarios adicionales: una maqueta optimizada beneficia al promotor de la obra, ya que gana tiempo y evita el despilfarro de material.
  • – ¡Proteja su maqueta! Sus datos digitales tienen un valor: recuerde indicarlo al establecer el contrato, quién es el titular de la maqueta y cuáles son las condiciones de cesión.
  • – Fórmese al BIM. Resulta evidente, pero más vale recordarlo: la mejor forma de entender los procesos BIM y ganar flexibilidad en el uso de los programas de modelización sigue siendo realizar una formación profundizada. ¡Existen muchas formaciones específicas para los programas profesionales que quiera: infórmese!
  • – Invierta en un programa que corresponda a sus necesidades: existen muchos programas de modelización BIM y a menudo su precio depende de sus funcionalidades, de su capacidad de almacenamiento o de protección de los datos, o también de la exportación de los archivos BIM. Invertir en un programa BIM tiene un coste nada despreciable, y más vale no incrementar la factura, eligiendo un programa que corresponde a sus necesidades.

Hoy, el BIM es una herramienta al servicio de las profesiones de la construcción. La transición hacia la maqueta digital puede parecer ardua, pero es necesario que todos los actores de un proyecto inmobiliario hagan este esfuerzo para facilitar la gestión de los futuros proyectos. Los arquitectos no se quedan fuera de estos cambios y deben ver en ello una oportunidad: al fin y al cabo, ¡una maqueta digital perfectamente modelizada, es la mejor manera de construir un edificio que corresponda exactamente a la visión de su creador!

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